"PIES SOBRE LAS MESAS. YA NO BASTA CON REPETIR Y VOMITAR". JESÚS HERNÁNDEZ
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lunes, 15 de septiembre de 2025

Tiempos modernos

 

Fotograma de la película de Chaplin "Tiempos modernos", estrenada en 1936.


Escrito a unos días de mi jubilación

Yo he descubierto, mejor dicho, he razonado ahora, a estas alturas de mi vida, lo

que me mueve a actuar. No es "la paz mundial" como dirían las mises, ni la educación

en abstracto, ni esas grandes frases que se oyen por doquier. Es, sencillamente,

educar a los 20 o 30 alumnos que me tocan cada año. Yo no puedo abarcar más, soy

finita en mi humanidad, me excede todo lo demás. Ahora sí, eso lo intento hacer con

todo mi empeño, porque para mí es la misión de mi vida. Dar herramientas al pueblo

llano para que se pueda defender de las tropelías a que se nos somete

continuamente, despertar su conciencia de individuo pleno de derechos y enseñarles

que esa es la única manera de dignificarse, de no ser alguien que trabaja apretando

tuercas, como en la película "Tiempos modernos"; de Chaplin, y llega a su casa y sigue

apretando tuercas, y de paso tragándose todo lo que dan en la tele.

Es nuestra obligación enseñar eso al alumnado, la más noble misión que existe, en

mi opinión, y en eso estamos, aunque como sabes, tendré que encontrar otra manera

de hacerlo prontamente...¡ainsss!!!!

miércoles, 12 de julio de 2023

El cartel de #LaContadoraDePeliculas

 Me ha llegado el cartel de La contadora de películas, un film basado en la novela del Premio Nacional de Literatura, Hernán Rivera Letelier, que acabé de leer hace unos días. La película se estrenará el 3 de noviembre de este año.

Me emocionó y me gustó mucho el libro, y ahora me pasa lo mismo con el cartel; les voy a explicar el porqué.

Resulta que cuando yo era pequeña tuve mi Cinema Paradiso y mi contador de películas personal. Entonces no existía internet y, en un pueblo insignificante, el cine era la mayor diversión.

Todos los domingos íbamos al cine mi padre, mi madre y yo (no hubo hermanos). Estaba situado en la parte baja del pueblo, con lo que la ida era llevadera, pero cuando terminaban las películas (sí, entonces eran dos) había que subir hasta mi casa, y yo tenía cinco o seis años nada más, y estaba cansada, y mimada... y mi padre siempre terminaba tomándome en brazos, diciéndole a mi madre (mucho más recta): "es que la chica está cojica".

Siempre mi padre y sus dotes para fabular...

Las películas sin él nunca fueron ya lo mismo. En aquel tiempo él era mi referencia para todo. Contaba, cuando ya era mayor, que mi curiosidad ante el cine era insaciable y que le daba codazos para que contestara mis preguntas, que se oían en el silencio de la sala y de las que se acordaba perfectamente.

Decía que mi pregunta preferida era: "¿Ese es bueno o malo?"

Yo recuerdo que sus respuestas eran crípticas; "A veces bueno, a veces malo" o "Depende" o "Ahora, bueno". 

Son preguntas que sigo haciéndome ahora sobre la gente y ... ¡cómo entiendo las respuestas de mi padre!

Nuestro género preferido era el de romanos, ¡cómo disfruté con Benhur, Cleopatra o Espartaco! Nos sabíamos trozos de diálogos de memoria; las escenas de la serpiente en Cleopatra, la de los leprosos en Benhur o la final de Espartaco quedarán para siempre en mis retinas.

Pero vamos al CARTEL..

Me ha emocionado profundamente porque, como este, el cine de mi pueblo también estaba iluminado así; destacaba entre todos los edificios porque esa era la intención, era nuestro Faro de Alejandría.

Mi padre, mi madre y yo, podríamos haber sido perfectamente ese matrimonio e hija que se ve en el cartel, con esa cara y ropas de domingo, con esa ilusión por explorar lo que en ese templo del celuloide se nos tiene preparado...



Nosotros no vivíamos en un pueblo minero del desierto de Atacama (Chile), sino en un secarral de pueblo español con muy pocos recursos y mucha ilusión por derrochar. Mi padre era generoso, me la daba a raudales, y yo nunca le agradeceré bastante aquella paciencia ante mis codazos, mis preguntas, mi curiosidad de niña pequeña a la que parece que no le bastaba con lo que había en la realidad. 
Mi padre hizo que las películas cobraran una dimensión universal, daba con ellas explicación a todas las cuestiones de la vida, cuestiones que yo he insistido en buscar después en los libros, pero...
... en un principio fue el cine, luego vino todo lo demás: los libros, la universidad, la vida (pálido reflejo de la gran pantalla).

Todo esto me ha traído el CARTEL...
... ¿y a ustedes? ¿Les recuerda su niñez, su adolescencia (ese sería todo un capítulo aparte)? 
¿En su madurez, el cine les sigue atrapando con la misma garra?
Les escucho...