"PIES SOBRE LAS MESAS. YA NO BASTA CON REPETIR Y VOMITAR". JESÚS HERNÁNDEZ
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sábado, 27 de diciembre de 2014

De cómo se monta una Jubilación digital y otras confusiones...

No sé si saben ustedes qué es una jubilación digital, o lo que vendré a llamar a partir de ahora, eJubilación. Yo la he tenido, y quiero hacerles partícipes de ella.

Soy consciente de que tengo, vía internet, unos amigos que nunca me fallan. Aunque los he llegado a conocer a casi todos personalmente, nuestra vía de comunicación diaria es la red. Y ellos, siempre innovadores, han inventado un nuevo concepto para mí: la susodicha eJubilación.

Intentaré explicar de la mejor manera posible cómo lo han hecho... por si les sirve para futuros compromisos...

Por Twitter:
Coges y te inventas un hashtag gracioso y corto. 
Animas al personal a decir algo sobre el tema. 
Jaleas el asunto todo lo que puedes desde el día antes. 
Y el día J (de Jubilación), te lanzas a tuitear que tu amiga "pasa a mejor vida" (palabras textuales de un tuitero).

Por Facebook:
Entradas y comentarios de los días 17, 18, 24, 29 de noviembre y 1 y 3 de diciembre.

Por Blogger o Wordpress:
Publicas ese día un post en tu blog cantando las alabanzas de la persona "fenecida para la educación" (que diría @inmitacs). Os dejo unos ejemplos de los que te ponen tierna, tierna,...

My friend de my friend Jesús Hernández, en Crea y aprende con Laura.

Querida compañera de mi entrañable amiga Ana Municio, en Mis Tics.

Conchita se queda del maestro y amigo Toni Solano, en Re(paso) de lengua.

Despedida de una docente con "magia" de mi amigo argentino y viajero educativo, Web Master Bicentenario, en Programa Piloto Despertar.


17 november, #conchitaforever, de mi mentora en tantas lides Mª Jesús García San Martín, en Stop and learn english

En homenaje fotográfico:

Montaje de Jesús Hernández

Montaje de Toni Solano

Montaje de Toni Solano

Montaje de Olga Catasús
Montaje de Ana Municio
De Ana Municio, en referencia a nuestra afición por leer juntas o "a cuatro ojos"


El caso es que llega el día y me voy encontrando tuits con la etiqueta #Conchita4ever con la que se me dedican toda clase de elogios. Me emocioné mucho, la verdad. Ahora ya sé lo que es una jubilación digital, esa que la gente cree más fría... Y, ¡fíjense en la paradoja... me llega a través de la red social que yo más he cuestionado en los últimos tiempos!
Por partes...
- La red no es fría ni despersonalizada. Hay gente detrás con una enorme humanidad, ni más ni menos que como en la vida real. 
- Twitter se ha redimido a mis ojos, como no podía ser de otra manera al ver la cantidad de tuits que me llegaron ese día.


Si tienen tiempo, lean el Storify completo. Tuits como "Hay maestras y maestros, y luego está @blogmaníacos" o "La jubilación debería estar prohibida para las maestras y maestros ejemplares", son perlas que quedarán para la posteridad en esta primera eJubilación abierta a todos los públicos.
Un Storify que me ha costado dos días recopilar. Ha pasado más de un mes desde mi jubilación y no se guardan tanto tiempo los hashtags. He tenido que ir recogiéndolos de aquí y de allá: pido disculpas si se me ha pasado alguno. Por favor, ¡apórtenlo en comentarios si es el caso! Nadie más interesada que yo en tener juntitas todas las lindezas que me han dedicado en Twitter :))

PD: Mención aparte para @londones, mujer, docente, esposa y madre, sin la cual no hubiera habido tanto eJubileo. Como agitadora de masas, hizo su papel de anfitriona a la perfección. ¡Gracias, hermana en la fe de buscar nuestra mismidad!
En casa de @londones, celebrando mi jubilación no virtual (22/11/14)



sábado, 5 de enero de 2013

La Coruña-2

Esas arenas movedizas me asustan porque se prestan a lo inesperado, ¡con lo segura que se está en la zona de confort! Todo lo que Mercedes me propone por teléfono me parece un poco disparatado, ¡dos horas y media de taller! ¡Pero si ya la ponencia de media hora me parecía una eternidad! 
Negociamos: 
Mercedes: "Tú intervienes 5 minutos y yo otros 5. Así en tres turnos, después empezamos la parte práctica".
Yo: "A mí déjame el papel serio, que yo no me manejo bien con las bromas".
Mercedes: "Te paso en un doc la propuesta de taller para que la vayamos perfilando".
Yo: "¿No será un poco pobre el producto final que pretendemos?"
Negociamos:
Bla, bla, bla, bla, ...

Muchos correos, muchas llamadas de teléfono. La profesora de La Coruña nos da libertad y todo tipo de facilidades. El taller va tomando forma, yo me voy tranquilizando porque sé que cuando haya que mover a las masas, Mercedes lo hará muy bien.
Mi papel es otro. Consiste en el contrapunto serio, ya lo he dicho, y en llevar trabajos de clase para guiar a los universitarios. Me centro en eso, digamos que estoy en zona conocida.
Decido utilizar cosas que ya tengo y empezar a hacer otras; el proyecto lo merece. 
Empiezo a estudiar a Gervasio Sánchez y sus fotografías, y me ilusiono ante el potencial que veo para trabajar en primaria. Supongo que transmito esa ilusión en clase, porque mis alumnos/as se entusiasman con el proyecto. He encontrado un apartado de publicidad creativa en la página del Cervantes que decido enseñar a mis alumnos/as para crear su imagen de la paz. Como mediadora que enseña caminos, no puedo pretender que sin más, diseñen un buen producto. Por eso, el trabajo final que presenté en la universidad va de consignas. La primera que les di es que tenían que jugar con la tipografía. "¿Y eso que es, Conchita?" Enseguida lo comprendieron con la visita a la página del Cervantes. "¡Vale, quiere decir que si en el slogan decimos date la vuelta, las letras también tienen que haberse dado la vuelta!" "¿Y cómo se hace eso?"
Yo ya había previsto la pregunta, y en casa había explorado posibilidades. Les dije que lo más sencillo era hacerlo con el programa Paint, que investigaran cómo. 
No he de deciros que lo averiguaron enseguida. Y de nuestras agendas van saliendo propuestas. Siempre que tenemos tiempo, agendamos en grupo. Porque suele pasar que a uno se le ocurre el slogan pero no sabe qué imagen iría bien, o al revés; si nos quedamos en blanco, siempre hay alguien que tira del grupo; una buena propuesta ha sido mejorada muchas veces con las aportaciones de los demás...las ventajas de crear en grupo son innumerables. A mí son esos momentos los que más me gustan de todo mi trabajo. 
Así que decidimos crear Ráfagas de paz en forma de carteles publicitarios. Yo les guiaba con las consignas, algunas las proponían ellos. Se trabajaron muchas competencias por el camino, y muchas emociones. La que más recuerdo es cuando versionábamos las fotos de Gervasio. Necesitaba a alguien muy moreno de piel para una de ellas. La clase propone a Andrés, que no sabe dónde meterse...
Andrés es un año mayor que todos porque ha repetido curso. Asiste a apoyo en PT tres veces a la semana, y tiene muchas dificultades de aprendizaje.
Hicimos la foto. Cuando monté el vídeo en casa me quedé impactada con el resultado de esa foto. Pero cuando se proyectó en el aula, todos los compañeros decían: "Andrés, pareces un modelo". Efectivamente, el resultado era espectacular, y Andrés había aumentado su autoestima en varios puntos, eso se notaba...
Andrés y foto de Gervasio

Todo esto viene a decir, como hace tiempo me enseñó alguien, que el proceso es mucho más importante que el resultado: las vivencias que tuvimos en ese proceso, en el que veíamos que iban saliendo cosas mucho mejores de lo que esperábamos, es el motor que hace que una maestra de tan largo recorrido, quiera seguir recorriendo camino con sus chicos, y que comprenda que es bueno entretenerse en el trayecto, y que este es mejor si tiene curvas, ¡huyamos de los caminos demasiado rectos, con rayas centrales pintadas  que me dicen que no puedo pasar al otro lado, con márgenes que me impiden bajar al campo...! ¡Huyamos de la uniformidad! 
Aviso: el secreto está en huir juntos, en vivir la experiencia en comunión, si se me permite la expresión. Eso llevamos a La Coruña, y así creo que se entendió.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Dándole vueltas al "cómo"

Ayer salí de clase con la sensación de que puede que me esté equivocando en mis planteamientos docentes.

Ya he comentado que tengo unos alumnos muy "domesticados". Es un gozo dar clase "normal" a una promoción así, y la mañana discurría sosegadamente explicando y corrigiendo la descomposición de números, las partes de la célula...

¡Señores, yo me aburría soberanamente!,

pero siempre me digo que ellos deben saber ese tipo de cosas, que son precisamente las que les van a preguntar cuando vayan a la ESO, y que, en este caso, que yo me aburra o me deje de aburrir es totalmente irrelevante.

Así que cumplí con mi cometido oficial y cuando faltaban 20 minutos para terminar la jornada, decidí que nos habíamos ganado un rato de felicidad juntos. Paramos y abrí la agenda. Pregunté cómo podía hacerles fotos sin que saliera su cara porque aún no tengo los permisos de sus padres, y hacer un montaje con ellas y el libro que estábamos leyendo. Alguien dijo: "El libro será nuestra cara", otro: "Vale, pero habrá que cambiar de postura para que no salga todo igual". Yo: "Pensad dos minutos, no tenemos más tiempo, mientras saco la cámara".

Después, por orden de lista (como no siga ciertos esquemas fijos, se me pierden) los fotografié con la postura elegida por cada uno.

"¿Qué música ponemos, tenéis alguna preferida para este caso?" les pregunté.

"De fútbol, la de David Bisbal" dijo Diego (consenso total).


Dicho así, parece fácil, pero no lo fue. Yo tenía unos minutos antes a unos alumnos callados que escribían y corregían como posesos. Los 20 minutos siguientes no fueron nada tranquilos. Es más, la puerta de la clase estaba abierta porque en la provincia de Alicante todavía hace muchísimo calor. Una compañera pasó por el pasillo y creí percibir una mirada de reprobación (en ese momento no había silencio precisamente, y yo le hacía una foto a una niña tirada en el suelo con un libro en la cabeza, mientras los demás preparaban sus posturas). Otro niño me había preguntado si podía subir los pies a la mesa (como en el Oeste) para leer el libro. Cuando le dije que, naturalmente, noté sorpresa en su mirada.





Mi compañera, mi alumno... Así que pensé: "Puede que la equivocada sea yo".

Llegué a casa con una sensación de disgusto interior. ¿Por qué no se puede tener todo? ¿Por qué no se puede hacer ese tipo de cosas sin que se te desmadre una clase de veintiún alumnos?


Y en ello estoy, dando vueltas al cómo, porque el porqué y el para qué lo tengo claro (¡todavía y a pesar de los pesares!).