"PIES SOBRE LAS MESAS. YA NO BASTA CON REPETIR Y VOMITAR". JESÚS HERNÁNDEZ

jueves, 9 de mayo de 2013

La dimensión "bíblica" de la enseñanza

Biblia cristiana > Nuevo Testamento > Evangelios > San Lucas > Parábola de la oveja perdida (42:15:1 - 42:15:7)


—¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas, y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se ha perdido, hasta hallarla?
Y al hallarla, la pone sobre sus hombros gozoso,
y cuando llega a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.”
Os digo que del mismo modo habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Estas palabras de la Biblia me vienen muchas veces a la mente en relación con mi trabajo. Porque, amigos/as míos/as, ¡es lo que tiene cumplir años!, que vas entendiendo cosas que de jovencita te parecían barbaridades. Porque a mí, cuando era pequeña y adolescente, esta parábola de la Biblia, me parecía una barbaridad de las grandes (también la de Jesús en el templo, donde perdió los nervios y arremetió violentamente contra los mercaderes, pero eso da para otra entrada, y como siga así, hablaremos de teología y no de educación).
A lo que iba...¿cómo que el Señor, pensaba yo, se alegraba más por un pecador arrepentido que por cien justos, justísimos, todos los días del año? ¿Pero qué vara de medir era esa?
Primero pensaba que Dios no era justo; después, que no valía la pena ser bueno todos los días, ¡con arrepentirte cuando la necesidad apretara...!
¡Menos mal que tenía a mis padres en casa, que con su ejemplo predicaban que había que ser buenecita y no hacerte daño a ti misma ni a los demás,... porque en este caso la doctrina cristiana, me servía para bien poco!

Yo, bien buenecita, de pequeña

Hay niños/as que tienen suerte; su contexto no es violento, las enseñanzas que reciben son adecuadas,... digamos que se les riega, abona y cuida adecuadamente. Pero, desgraciadamente, no siempre es así, y en clase tenemos a veces "ovejas descarriadas" con las que tenemos que lidiar.
La elección de los criterios para clasificar a estas criaturas como "ovejas descarriadas" no es una cuestión baladí, pero no podemos detenernos ahora en eso. 
En mi larga carrera profesional he tenido algún caso que otro, de los que todos/as coincidiríamos en clasificar cuando menos como alumno/a difícil. Un desafío para cualquier maestro/a, que ve cómo de golpe le cuesta bastante más ganarse su sueldo. 
Siempre he pensado que esa lidia era desigual. Un David frente a Goliat. Una persona adulta que tiene todas las herramientas a su alcance, y un menor que solo tiene una gran rabia dentro. Que esa rabia no estaba dirigida a mí en concreto, lo he sabido siempre. Pero que yo estaba allí en ese momento, que interfería en sus planes, que no encajaba en su esquema de las cosas en ese preciso instante,...también. Y con eso había que trabajar. El que unas veces se solucionaran bien las cosas y otras, no, era siempre mi responsabilidad. Así que cuando no conseguía llegarle, la que volvía a casa con una gran rabia interior era yo. 
Recuerdo concretamente una vez que fuimos de excursión y terminé chillando ¡y de qué manera! al alumno/a difícil de turno. Naturalmente, de momento, ahí se acabaron los problemas, pero la frustración, el saber que no había estado a la altura, la vergüenza por mi comportamiento, me duraron varios días,...hasta que le pedí perdón,...y esperé que me lo pidiera él a mí,...¡pero se me olvidó que la lucha era desigual, que mis herramientas eran más numerosas que las suyas, que tendrían que pasar años para que comprendiera...! 
Me costó superar el pensamiento de que yo me había comportado de una manera excelente, ¡una maestra pidiendo perdón a un alumno! ¡Gran profesional,...plas, plas, plas,...!
Es duro reconocer eso, pero no hubo grandeza alguna; hice lo que había que hacer si no hubiera hecho lo que no debí hacer nunca. Y mi alumno así se lo tomó, tal como era la cosa, con naturalidad. Me perdonó (me lo dijo) y no me pidió perdón, y yo tuve que vivir con eso unos días, hasta que comprendí que el sabio era él, y que yo siempre sería una aprendiz, por muy maestra que me considerara.
Estas enseñanzas, por cierto, se repiten con gloriosas variantes, casi todos los días en mi trabajo, si bien es verdad que afortunadamente, no hay que llegar para ello a estas situaciones extremas.

Aquí os dejo uno de los correos con que algunos de mis supuestos alumnos descarriados me obsequian de vez en cuando. Yo no sé a vosotros, pero a mí me vale mucho más que pedirme perdón mil veces...
¡Ah, se lo conté a un tutor virtual que me he buscado para que no me agobie la responsabilidad, y que tiene la peregrina teoría de que todo lo bueno que haces en este mundo te lo terminan devolviendo...!


Bueno, Conchita... si te digo la verdad no me acordaba de que grabamos aquellas tomas. Hoy, recordando aquellos tiempos como "Blogmaniacos", he decidido entrar para echar un vistazo y me he tropezado con esta entrada y he decidido dejar este comentario. Solo quería deciros que espero que os lo paséis muy bien, porque solo os queda 1 mes como "Blogmaniacos", como dice nuestro compañero Joaquín, más conocido como "Mateo". Bueno, sin querer enredarme más, que disfrutéis todos mucho y, Conchita, si hace falta algo aquí estoy, de los pies a la cabeza (jaja) .

Lo de XX me ha alegrado mucho. Te está haciendo un pago diferido de lujo, acorde con la dedicación que le prestaste.
Jesús Hernández
El 29/04/2013 21:17



El caso es que, y volvemos al principio de esta entrada, entendí de golpe la parábola de la oveja descarriada, es más, empecé a pensar si la oveja descarriada no sería yo, ¡ilusa de mí, que creo estar a salvo de todos los descarríos de este mundo!



jueves, 14 de febrero de 2013

Bajas

Dos embarazos y dos hernias discales; esas son las bajas que he tenido en más de 35 años de trabajo.
Ahora estoy en la última de ellas, espero que por poco tiempo...
Entre mi baja, de ¡un curso entero!, de mi primera hernia y esta otra han ocurrido muchas cosas.
Era el 2006 cuando un dolor paralizante me tuvo de peregrinaje de hospital en hospital y de rehabilitación en rehabilitación varios meses. Yo formaba parte entonces del equipo directivo, más por afinidad y amistad que por convencimiento, ya que nunca me ha gustado dirigir nada, y además no estaba preparada para ello.
Resulta que todo el trabajo pasaba por el ordenador (añado, el trabajo burocrático tampoco me va, no soy ordenada, cuadriculada, meticulosa... ¡nada de eso!). Yo, por aquel entonces, apenas sabía abrir un documento de word. Todo ese mundo me parecía lejano a la parte que a mí me gustaba de la educación, el contacto con mis alumnos/as, la emoción que esto te produce, la creatividad que puede surgir de la unión de un grupo...¡en fin, ya me comprendéis, una, que no sabe ver el progreso cuando lo tiene delante!
El caso es que había ido aparcando el tema hasta que verdaderamente surgió la necesidad, que supongo que es el motor de los cambios, sea una necesidad real, como fue en este caso, sea una necesidad que tú te creas en tu interior, no menos real por eso.
Y...empecé a enfrentarme a la informática: tablas, documentos, contabilidad,...Debo una estatua en alguna parte, a la paciencia de mi compañero Juan, que me enseñó (y me enseña) todo lo que sé al respecto.
Pasé un verano en la playa practicando y practicando...
Cuando volví pude enfrentarme al cargo con más o menos garantías. Poco más de un año después, tuve mi primera baja por hernia discal.
Después de la impotencia de las primeras semanas, me agarré a esta tabla de salvación: ¡si no podía hacer otra cosa, me dedicaría a perfeccionar mi asignatura pendiente, la informática!
Me entregué a ello con ardor, los dolores se me olvidaban a ratos.
Mi hijo hacía entonces un curso online de la Universidad de Alicante sobre blogs. Me lo recomendó... A partir de ahí algo cambió en mi forma de enseñar. Intentaré aclarar qué...
Descubrí con asombro una nueva manera de comunicarse con el mundo, de recibir generosamente lo que otros habían hecho e investigado. Recuerdo que esto último era lo que más me impresionaba, ¡todo era gratis, la gente lo ponía a disposición de todos por nada! ¡Compartir...!, esta filosofía de la web 2.0 me desarmó completamente, ¡pero si en la universidad, y después en el trabajo, guardamos todo en un cajón para que no se lo copien los compañeros! Descubrí que yo no estaba en posesión de la verdad en ninguno de los campos en los que me movía, ¡había tantas verdades y tan hermosas a mi disposicón en la red!
Hice cursos online para ponerme un poco al día. Los recuerdo con horror, ¡qué de dudas, yo sola, de baja en casa, sin nadie a quién preguntar...! Pero fui aprendiendo por ensayo y error. Bueno, he aprendido lo básico para que mi alumnado y yo expresemos lo que queremos, sigo envidiando a la gente que tiene soltura con el tema, sé que yo nunca la tendré. Puedo vivir con eso, aceptar nuestras limitaciones es parte de la maduración del ser humano.
Así que cuando llegó septiembre de 2008, yo ya tenía en mente el proyecto "Blogmaníacos", y después de hablar con los chicos/as y sus familias, lo pusimos en marcha y... seguimos hasta hoy.
Blogmaníacos, 1ª generación
Por lo tanto, podemos decir que ese año de baja me dio el tiempo necesario para poder aprender este mundo. No creo que eso hubiera sido posible manteniendo mi ritmo de trabajo en clase y en casa. Tengo amigas y compañeras de mi edad, y más jóvenes, que no lo han conseguido, lo han dejado por imposible, dicen que hay tanto que aprender que no se sienten capaces...Yo les digo que verdaderamente no saben lo que se pierden, les insisto, les he creado algunos blogs, ... pero sé que simplemente NO SIENTEN LA NECESIDAD, o no son tan impresionables como yo, no sé...
Mi primera baja la viví aislada, mi ordenador y yo, yo y mi ordenador,...estudiaba y estudiaba, nada más. Y ¡nada menos! Iba descubriendo maravillas, nuevas maneras de hacer las cosas, la forma en que pegabas una serie de caracteres y milagrosamente salía un vídeo en tu entrada de blog, ¡brujería, anatema,...jajaja! Poco más o menos, eso era lo que pensaba...
Después, pude dar forma y dedicarme bastante al proyecto porque cuidaba durante muchas horas a mi madre enferma y me instalé a su lado con el portátil. ¡Mi madre, a los 90 años, me ayudaba, como siempre, hasta sin saberlo...!
Blogmaníacos, 2ª generación

¿Qué ha sucedido en estos 6 años entre una baja y otra? Todo lo que he ido explicando más arriba, y además...
Lo primero es que yo viví aislada mi año de baja, ahora recibo correos de mis chicos/as, me mandan materiales que teníamos pendientes, les escribo en el blog recomendaciones de comportamiento... No he perdido el contacto con ellos, incluso el profesor de teatro me manda las fotos y vídeos de sus clases y, cuando puedo, las publico desde casa. Eso es un gran cambio en la manera de enseñar.

CORREO DE LA DELEGADA DE CLASE:
Paula Perez Vegara


para 
Nunca has estado tanto tiempo fuera ( o por lo menos mientras yo he sido delegada ) Nosotros intentaremos tirar de la clase lo mejor posible ..Y aunque sé que hay algunos que no nos van a obedecer ,, haremos lo que esté en nuestras manos,,, ¿hago fotos en las clases de Pedro Luis? Un besazo, la delegada !

CORREO DEL SUBDELEGADO DE CLASE: 

Carlos Hernández


para 
Conchita no te preocupes que nosotros nos encargamos, y mejórate 
Una pregunta, 
¿quien es la junta directiva??

MI CONTESTACIÓN:
Blogmaníacos Unidos <blogmaniacos08@gmail.com>


para Carlos
Hola, Carlos:

No se llama la Junta Directiva, eso es en el fútbol 

En un cole es El Equipo Directivo, y está formado por la Directora, que es Pilar, el jefe de estudios, que es Juan, y la secretaria, que es Rosa. A cualquiera de ellos debes recurrir si hay problemas en clase.

Espero que no te lo pongan difícil en clase tus compañeros/as.

Besos.
Conchita

OTROS CORREOS: 
Antonio Granero


para 

Conchita, ¿cómo estás? ¿estás mejor?
Espero que te recuperes pronto porque para nosotros eres uno de los nuestros.
Es como una cadena que se va formando con la amistad pero ya nos falta un
trozo de cadena y eso trozo lo estamos esperando con todas la puertas abiertas.
Te queremos y te esperamos. Un abrazo y un beso, te queremos.

Andrea Martínez


para 

Espero que te mejores y aquí tienes el fotomontaje con el nombre. 
Bessossss

Isabel Bas
12 feb (hace 2 días)
para
-- Hola Conchita ¿cómo estás?
¿tú vienes el lunes ? Te echo de menos

Isabel Bas
21:26 (hace 13 horas)
para
Vale, pero las profesoras dicen que van a pasar a ponernos partes porque nos hemos desmadrado.
Bueno, que te mejoress

CORREO DEL BIBLIOTECARIO/PROFESOR DE TEATRO:
Pedro Luis Martínez


para 
Buenas tardes, Conchita, deseo que te encuentres, al menos, aceptablemente bien, dentro de lo que cabe.

Te voy a dejar mis impresiones sobre la sesión de hoy con tu curso. 
.............................................................................
Pretendo empezar con el guión en mi siguiente sesión.

La cámara de fotos del cole tenía la tarjeta de memoria llena, pero hemos empleado la mía. Las fotos y vídeos están copiados en el ordenador de la directora. Yo, si puedo, te enviaré luego alguna foto desde casa.

CORREO DEL JEFE DE ESTUDIOS:
Juan Velasco


para 
Conchita, Paula hoy Ha grabado 1 vídeo y una foto por lo que veo. La foto te la puedo enviar por correo, pero el video son ciento y pico megas. Te lo tendrá que acercar Josefina en un pen cuando pueda.
Espero que estés mucho mejor.
Un saludo y un abrazo grandote.

Y, por supuesto, sigo aprendiendo, informándome, cogiendo nuevas ideas de los compañeros/as de la red, compartiendo lo poco que hacemos, abriéndonos al mundo en definitiva, lo que en un colegio rural de un pueblo de 1500 habitantes, no es nada desdeñable.

Blogmaníacos, 3ª generación

















lunes, 11 de febrero de 2013

De Evaluaciones y otras confusiones...

Cada día me examino delante de mis alumnos/as. No descubro nada nuevo con esto. Cada vez que entro en clase y observo sus caras expectantes esperando que entre todos marquemos la hoja de ruta del día, sé que están evaluándome. 
La diferencia cuando yo los evalúo a ellos estriba en que mis chicos/as suelen ser mucho más sutiles, y más piadosos, eso siempre.
Nunca se les ocurre decir la nota que me ponen en voz alta. Cuando comprendí eso, ¡hace ya tanto tiempo...!, decidí que no cometería nunca más esa crueldad, ese juicio final en el que desde tu mesa/púlpito de profesora pasas lista y dices la nota de cada uno ¡EN PÚBLICO!
Y, como dicen que hará Dios, pones a tu derecha a los elegidos que mejor se adaptan al sistema, y relegas a tu izquierda (¡vaya metáfora, por cierto!) a los pobres, tullidos, incapaces de absorber tus enseñanzas al pie de la letra.
Me pregunto en qué espejo los mirará para posicionarlos...

¿En este?


¿En este otro, quizás?

¿Qué aporta eso al proceso de enseñanza-aprendizaje? ¿Crees sinceramente que avergonzar a un chico/a delante de los demás, actuará como revulsivo para mejorar su rendimiento en la siguiente ocasión?... Aunque así fuera, ¡qué pobre motivación sería esa!

No os voy a engañar: hago exámenes. Sólo de Lengua y Matemáticas, pero los hago. He llegado a esa decisión salomónica para tranquilizar mi conciencia, y para tranquilizar a las familias.
Mi conciencia: ¿Y si soy yo la equivocada y es así como hay que enseñar? ¿Qué pasa si no los acostumbro y llegan al siguiente tramo de la enseñanza y se dan de bruces por falta de práctica
Las familias: Como decía un padre "Todo eso está muy bien (refieriéndose al blog, a los proyectos...), pero si mi hijo/a quiere ser arquitecto, tendrá que saber muchas matemáticas". 
Según la manera en la que a mí me apetecería enseñar, ¿podré conseguir una secuenciación correcta de TODO lo que tiene que saber un alumno/a para abordar la carrera de arquitectura con ciertas garantías de éxito?
Lo más complicado es que las madres/padres necesitan algunos parámetros objetivos para constatar el avance de sus hijos/as, y... hay cosas que no se pueden medir, y... falta preparación para ver la importancia de, precisamente ese tipo de cosas que hacen que sus retoños maduren, crezcan interiormente y puedan afrontar los desafíos que se les van a presentar día tras día, sea un sesudo control de análisis sintáctico de oraciones, o cómo decidir qué tipo de persona quieren ser e ir avanzando en esa dirección.
Así que...nado entre dos aguas...¡qué le vamos a hacer...!

Los que sí te evalúan correctamente, puntuando los items adecuados, son los alumnos/as.
Ellos/as notan enseguida si:
- Vas a clase cada día con ganas.
- Si dejas tus problemas privados fuera del aula.
- Si no arrojas sobre ellos/as tus frustraciones personales.
- Si haces lo que quieres hacer en la vida o este trabajo es un sucedáneo para sobrevivir.
- Si te importa verdaderamente que aprendan; en el sentido amplio de la palabra (ese aprendizaje continuo, ubícuo, líquido, de por vida, emocional, conceptual también, cómo no!...).

Yo diría que este último item es el que te da la nota definitiva, la que pasa al acta de final de curso. La que les enseña que la vida debe tener un objetivo.
Yo hace tiempo consideré (vida privada aparte) que el objetivo del trabajo que había elegido, y por eso lo había elegido, sería IGUALAR a través de la formación. Es prioritario para mí fomentar dentro de mis posibilidades la igualdad de oportunidades entre mis alumnos/as. No para que consigan el trabajo mejor remunerado, sino para que sean personas válidas para la sociedad, honradas, que piensen por sí mismos y no traguen indiscriminadamente todo lo que les ofrecen.
En eso, unos días creo acertar, otros, estoy lejos...Espero que mis alumnos/as tengan en cuenta la buena intención, los esfuerzos, y no sean muy duros en sus calificaciones diarias.
¿Les tengo en cuenta eso yo a ellos/as?
¡Ah, el camino de la enseñanza es duro!, pero en él yo sigo buscando y disfrutando mi Ítaca particular...como decía Konstantínos Kaváfis...

ÍTACA


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.


Verdaderamente puedo decir que mi alumnado me está regalando un HERMOSO VIAJE (y yo, evaluándolos cada dos temas...¡si es que...!).

jueves, 7 de febrero de 2013

Segundas veces

"Todo tiene una primera vez". He aquí una frase que cae por su propio peso.
"Algunas cosas tienen una segunda vez". Esto ya no es de lógica, es de probabilidad, y a veces, escasa.
En mi trayectoria como maestra he vivido muchas primeras veces, afortunadamente. Trabajar con niños/as te procura un acercamiento a esa mirada limpia que lo ve todo por primera vez. Se llama, creo, la pedagogía del asombro y es el motor de la motivación.
Yo no lo sabía, pero buscaba eso cuando me hice maestra: la mirada virgen ante la vida que tienen los niños,  el admirarse ante lo que es pero podría haber sido de otra manera, el enfoque creativo.
Nunca me ha defraudado mi profesión, ahora sé que no podría haber trabajado satisfactoriamente en otra cosa.
Pero...
Recientemente he comprobado que las segundas partes, quiero decir veces, también son extraordinarias como enseñanzas de vida que recibo de mi alumnado.

Hace dos cursos tuve una promoción difícil, pero de las que dejan huella, si es que alguna no la deja...
Pues bien, he necesitado volver a contactar con ellos. Teníamos que cumplir un encargo que se nos había encomendado. Las familias nos han servido otra vez como puente de enlace. A través de ellas, que llevan a otros hijos al colegio, cité al que para mí era el cabecilla del grupo. Acudió en el mismo día. Esa fue la primera sorpresa; cuando era mi alumno había que pedirle las cosas varias veces.
Le planteé lo que se necesitaba de nosotros, de los Blogmaníacos de la segunda generación. Asumió el liderazgo inmediatamente: -"Déjamelo a mí, Conchita, que yo me encargo de contactar con todos y explicarles la situación".
"Contactar con todos", esa frase denota espíritu de equipo. "Blogmaníacos, 2ª generación" seguía siendo una piña aun cuando varios de sus componentes se han separado en distintas clases de secundaria, e incluso en distintos centros.
Blogmaníacos 2ª generación en el preestreno de "También la lluvia"

En una semana lo organizó todo y los trajo a clase un viernes por la tarde cuando para ellos ya no era lectivo.
Me emocioné al verlos entrar. Todos/as dispuestos/as a hacer algo juntos para ayudar a la Seño, y a otra persona a la que quieren mucho...
Me contaron sus cuitas: -"¡Qué diferente es el instituto a esto!" -"¡Cómo echamos de menos Blogmaníacos!"
Me explicaban aspectos de sus nuevas clases y, creedlo, llegué a decir: -"¿Pero qué han hecho con vosotros?"
El tema de la enseñanza en secundaria, con honrosísimas excepciones, es un tema para tratar aparte, pero no es ese el objetivo de esta reflexión... Supongo que lo mismo dirían los de Infantil respecto a los de Primaria... C´est la vie! que dirían los franceses.

Cuando encendí mi cámara y volví a grabarlos, como tantas veces he hecho, volví a reconocerlos en todo su genio y figura. Unos hablaban sobre la marcha, las palabras les salían solas...Otros escribían primero en mi mesa el mensaje que querían transmitir...Todos lo hicieron estupendamente, faltaría más. 
Y yo pensaba que algo debía de quedarles de nuestros dos años de camino juntos. No sé si aprendieron más o menos matemáticas, o lengua, o..., pero estaba claro que aprendieron a ser grupo, a tener objetivos comunes, a valorar las mismas cosas, a agradecer a los que virtualmente les ayudaron en su recorrido por la red y por la vida.

Yo dudo de que esas cosas se puedan medir en el informe PISA de turno; lo que pone en entredicho su supuesta utilidad para mejorar la educación (simple instrucción para ellos). Si cosas tan importantes como ésta no pueden ser evaluadas, pesadas, medidas y percentilizadas, ¿qué sentido tiene intentarlo con todo lo demás?
No necesito un ranking para guiarme. En primer lugar porque los obstáculos que tenemos que salvar en nuestro camino hacia la madurez como personas no coinciden para nada con los de PISA; en segundo lugar, porque como dijo Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mis circunstancias" , y dada esa premisa incontestable, elaborar esos informes de criterios homogéneos es tan simplista que me produce sonrojo pedagógico, como diría una muy buena amiga mía.


sábado, 5 de enero de 2013

La Coruña-2

Esas arenas movedizas me asustan porque se prestan a lo inesperado, ¡con lo segura que se está en la zona de confort! Todo lo que Mercedes me propone por teléfono me parece un poco disparatado, ¡dos horas y media de taller! ¡Pero si ya la ponencia de media hora me parecía una eternidad! 
Negociamos: 
Mercedes: "Tú intervienes 5 minutos y yo otros 5. Así en tres turnos, después empezamos la parte práctica".
Yo: "A mí déjame el papel serio, que yo no me manejo bien con las bromas".
Mercedes: "Te paso en un doc la propuesta de taller para que la vayamos perfilando".
Yo: "¿No será un poco pobre el producto final que pretendemos?"
Negociamos:
Bla, bla, bla, bla, ...

Muchos correos, muchas llamadas de teléfono. La profesora de La Coruña nos da libertad y todo tipo de facilidades. El taller va tomando forma, yo me voy tranquilizando porque sé que cuando haya que mover a las masas, Mercedes lo hará muy bien.
Mi papel es otro. Consiste en el contrapunto serio, ya lo he dicho, y en llevar trabajos de clase para guiar a los universitarios. Me centro en eso, digamos que estoy en zona conocida.
Decido utilizar cosas que ya tengo y empezar a hacer otras; el proyecto lo merece. 
Empiezo a estudiar a Gervasio Sánchez y sus fotografías, y me ilusiono ante el potencial que veo para trabajar en primaria. Supongo que transmito esa ilusión en clase, porque mis alumnos/as se entusiasman con el proyecto. He encontrado un apartado de publicidad creativa en la página del Cervantes que decido enseñar a mis alumnos/as para crear su imagen de la paz. Como mediadora que enseña caminos, no puedo pretender que sin más, diseñen un buen producto. Por eso, el trabajo final que presenté en la universidad va de consignas. La primera que les di es que tenían que jugar con la tipografía. "¿Y eso que es, Conchita?" Enseguida lo comprendieron con la visita a la página del Cervantes. "¡Vale, quiere decir que si en el slogan decimos date la vuelta, las letras también tienen que haberse dado la vuelta!" "¿Y cómo se hace eso?"
Yo ya había previsto la pregunta, y en casa había explorado posibilidades. Les dije que lo más sencillo era hacerlo con el programa Paint, que investigaran cómo. 
No he de deciros que lo averiguaron enseguida. Y de nuestras agendas van saliendo propuestas. Siempre que tenemos tiempo, agendamos en grupo. Porque suele pasar que a uno se le ocurre el slogan pero no sabe qué imagen iría bien, o al revés; si nos quedamos en blanco, siempre hay alguien que tira del grupo; una buena propuesta ha sido mejorada muchas veces con las aportaciones de los demás...las ventajas de crear en grupo son innumerables. A mí son esos momentos los que más me gustan de todo mi trabajo. 
Así que decidimos crear Ráfagas de paz en forma de carteles publicitarios. Yo les guiaba con las consignas, algunas las proponían ellos. Se trabajaron muchas competencias por el camino, y muchas emociones. La que más recuerdo es cuando versionábamos las fotos de Gervasio. Necesitaba a alguien muy moreno de piel para una de ellas. La clase propone a Andrés, que no sabe dónde meterse...
Andrés es un año mayor que todos porque ha repetido curso. Asiste a apoyo en PT tres veces a la semana, y tiene muchas dificultades de aprendizaje.
Hicimos la foto. Cuando monté el vídeo en casa me quedé impactada con el resultado de esa foto. Pero cuando se proyectó en el aula, todos los compañeros decían: "Andrés, pareces un modelo". Efectivamente, el resultado era espectacular, y Andrés había aumentado su autoestima en varios puntos, eso se notaba...
Andrés y foto de Gervasio

Todo esto viene a decir, como hace tiempo me enseñó alguien, que el proceso es mucho más importante que el resultado: las vivencias que tuvimos en ese proceso, en el que veíamos que iban saliendo cosas mucho mejores de lo que esperábamos, es el motor que hace que una maestra de tan largo recorrido, quiera seguir recorriendo camino con sus chicos, y que comprenda que es bueno entretenerse en el trayecto, y que este es mejor si tiene curvas, ¡huyamos de los caminos demasiado rectos, con rayas centrales pintadas  que me dicen que no puedo pasar al otro lado, con márgenes que me impiden bajar al campo...! ¡Huyamos de la uniformidad! 
Aviso: el secreto está en huir juntos, en vivir la experiencia en comunión, si se me permite la expresión. Eso llevamos a La Coruña, y así creo que se entendió.

viernes, 4 de enero de 2013

La Coruña-1

Me pide Mercedes que cuente sobre mi experiencia en La Coruña (4 de diciembre de 2012).
Supongo que quiere el antes, el durante y el después.
El antes.-
Cuando recibí un correo de Chema Aguilera diciéndonos a Mercedes, a Julita y a mí, que posiblemente se pondrían en contacto con nosotras desde la Universidad de La Coruña, me quedé muy tranquila sabiendo que si eso ocurría iba a contestar que sí. ¡A buenas horas un año antes, por ejemplo, iba a pensar eso! Mi pánico a hablar en público seguía intacto, pero había algo en esa posibilidad que me atraía...
Días después, efectivamente la profesora Mar Rodríguez se puso en contacto conmigo. Ni siquiera necesité saber que el tema de las Jornadas era espectacular, ¡la Paz, ni más ni menos!, para contestar afirmativamente.
Aquí empezó todo. Con Chema Aguilera en el cóctel ofrecido en la sede de la Academia del Cine. Septiembre de 2012.

He pensado después muchas veces en esa respuesta tan visceral, tan rápida...
Quizá fue porque era mi primera universidad, y me llamaban desde tan lejos... Quizá me animó el hecho de que esto era fuera de los circuitos comerciales, esos a donde siempre van los mismos/as a decir las mismas cosas. Y como una es tangencial más bien, me encontré de repente cómoda en esa situación.
Influyó también el ego. Ese que sube como la espuma cuando los demás valoran tu trabajo y quieren que lo cuentes en una universidad! Ahora que enseguida se me bajaron los humos, ¿qué por qué habían contado conmigo? Muy fácil, a través de Mercedes. Ella nos situó en el ojo del huracán en septiembre cuando fuimos  al espacio de Telefónica para hablar de la Formación del Futuro Espectador.

En el espacio de Telefónica. Septiembre de 2012.

Quizás pensaron que las tres íbamos en el mismo paquete...Pensar eso me ayudó mucho a poner las cosas en su lugar. Reflexioné: "Vamos a ver...no me llaman por mi trabajo, que seguramente no conocen; creo que lo único que puedo hacer es preparar lo mejor que pueda esa ponencia para no defraudar demasiado".
Yo tengo mucha suerte con los alumnos/as que me tocan, lo digo siempre. Si no hubieran estado ellos/as detrás, no me hubiera sentido capaz. Pero yo sabía que en cuanto llegara a clase y les planteara la situación, sacaríamos las agendas y, con unas pequeñas directrices que siempre hay que darles, llegaríamos a diseñar actividades, no sé si buenas o malas, pero que disfrutaríamos mucho. Y ¿sabéis qué? eso, el disfrutarlas, y el informarse todo lo posible, son las dos premisas fundamentales para que un trabajo sea excelente.
Así pues, quedé tranquila; mis alumnos/as me salvarían, como tantas otras veces...
Pero...siempre se me olvida que Mercedes puede dar la vuelta a tus mejores planes con una llamada de teléfono: ¡ella es una especialista en sacarme de mi zona de confort!
Efectivamente, me llamó. Me decía que le habían propuesto, además de su conferencia plenaria por la tarde, impartir un taller por la mañana en la Facultad de Educación a los estudiantes y profesores. No recuerdo bien ese detalle, pero creo que había contestado que lo tenía que hacer conmigo. Digo que no recuerdo si lo consultó conmigo antes o ya lo había confirmado sin consulta previa.
El caso es que yo a casi nada le puedo decir que no; me saca de mi zona segura cada dos por tres, y eso no se paga con nada. Le dije que sí, sabiendo que esos terrenos eran para mí arenas movedizas. 

lunes, 13 de agosto de 2012

Papel de las familias en el aula: plano integrado

¡Qué más quisiera yo que integrar correctamente a las familias en el aula! El plano integrado se me resiste... Son escurridizas estas dos instituciones: familia y escuela. Cuando crees que ya lo tienes, ¡zas, se te estropea la famosa integración sin saber por qué!
Quizá son demasiados años de convivencia que algunos identifican con echarse un pulso, otros con "a mí no me mires que yo no he sido", e incluso, y aunque no lo creáis,  los hay que abogan por "tú en tu parcela y yo en la mía".
Romper estos estereotipos es complicado: ha de haber mucha humildad por las dos partes, y empeño, y sincronía, no vaya a ser que yo ahora quiera y tú no.
Intentos loables ha habido. Yo os presento humildemente el mío (más por empeño que por loable), que como veréis muy buenos resultados no es que haya dado...


Las familias y las TIC.- Estamos en un contexto rural, las familias de mi clase no usan apenas las TIC. Que yo sepa, de mis 21 familias, ninguna de ellas tiene blog ni página web, sólo una usa las redes sociales y únicamente cinco utilizan el correo electrónico regularmente. Por lo tanto, trabajar con sus hijos las TIC es un tema que les coge más bien lejos.


Acciones que he llevado a cabo para la formación en tecnologías de mis familias:
- Descripción en la reunión colectiva de principios de curso de qué es un blog y cómo pueden dejar comentarios.
- Explicación de las posibilidades educativas de internet.
- Uso del correo electrónico para estar en contacto.
Resultados:
Se han implicado con distinta intensidad en el proyecto del blog de aula. Desde familias que no lo visitan habitualmente, a familias que han contribuido con:
  • Diseño de la cabecera actual del blog.
  • Comentarios y opiniones.
  • Diseño de intro con música y logo de "Blogmaníacos" para poner en nuestros vídeos.
  • Fotos propias enviadas por correo para ilustrar trabajos de clase.
  • Preguntas enviadas por correo, ante mi requerimiento, para el evento del 4 de septiembre en Madrid, sobre el tema Qué puede hacer la educación por el cine y el cine por la educación. y que serán expuestas en la primera mesa redonda que se establecerá al efecto.
Las familias y el cine.- Esta ha sido una buena contribución. Las he tenido siempre al lado para todo lo que he necesitado. Destaco la colaboración de entrevistadores con sus hijos al salir de los preestrenos.
Creo que se sintieron muy protagonistas cuando el actor Óscar Casas vino a clase. Sólo ellos, estaban invitados y ¡mucha gente hubiera querido estar allí!
Han contribuido también con valoraciones de las películas en el blog aportando su 3x1 (3 cosas que te han gustado y 1 que mejorarías).
Han traído material que necesitábamos, como el barril que veis en la imagen de arriba para hacer el desfile de la película La guerra de los botones.

Las familias y los robots.- Fue la primera vez que los padres venían a clase a ser grabados para explicar cómo habían hecho los robots con sus hijos. A algunos les costó mucho superar su miedo a hablar en público, pero los chicos estaban muy orgullosos de haberlos traído.

El contexto 1.0.- Ha habido de todo. Está lo tradicional: ¿cómo va mi hijo/a? 
Pero también: ¿por qué tantos deberes, qué se hace en clase?
Esa fue su manera de cuestionar lo que hasta ahora había sido incuestionable, que el trabajo en internet era bueno.
No he contestado a esa inquietud, porque no se me ha planteado directamente. Me lo ha dicho alguien a quien se lo había dicho alguien...pero creo que es un tema para tratar en la primera reunión del próximo curso.
Mi impresión es que los padres ven bien esto de las nuevas tecnologías en clase: el cine, la televisión, la prensa..., mientras sea algo tangencial, para distraer un poco a los chicos de la presión del trabajo académico. Creo que no consideran que sean enseñanzas en sí mismas. Y culpan a esos devaneos de la acumulación de trabajo para casa.
Los entiendo. Yo misma estoy haciendo exactamente eso. El grueso de mis clases está basado en los libros de texto, los proyectos son apéndices lúdicos para que mis alumnos y yo vengamos con ganas a la escuela. Que esto último es lo importante y lo otro lo accesorio, lo sé. Pero al igual que los padres, también sé lo que les espera cuando acaben la primaria, así que...

Los abuelos.- 
Tema aparte para tratar es el de los abuelos cuando acudieron al preestreno de la película Arrugas.
Se da la circunstancia de que algunos de mis blogmaníacos son hijos de antiguos alumnos míos. Por lo tanto, retomar el contacto con esa generación de antiguos padres de padres era una oportunidad que no podía perder. Trabajar con los padres ya lo había hecho, pero ¿con los abuelos?
Hay todo un largo camino por recorrer cuando se hacen las cosas por primera vez.: contactar con ellos a través de sus nietos, explicarles lo que se iba a hacer, convencerles de que podían leer el comunicado en el cine (hicimos una copia con letras bien grandes), de que valía la pena el esfuerzo a pesar de las dificultades de logística que se podían presentar...
Mucho antes se trabajó en clase cómo iba a desarrollarse todo. La ilusión de los nietos fue acompañada de una impecable organización. Se detectaba el cariño en clase, en el autobús, en el cine, en el llevarlos de la mano en todo momento por si tropezaban, en el acompañarlos al baño a mitad de la película, en las entrevistas que les hicieron. 

Les sacaron de casa por un tiempo, salieron en los periódicos...no creo que hayan hecho nunca nada parecido. Los comentarios al terminar la proyección eran antológicos; se vieron reflejados y quisieron contarlo. Si viene el autor del cómic que dio origen a la película, volveré a convocarlos a clase y viviremos emociones que sólo ellos saben transmitir a esta otra generación que, aunque sea difícil de creer (yo no lo creía), a su edad, todavía está pendiente de sus palabras y recoge sus enseñanzas con devoción. Creo que algo de eso notaron los abuelos en su sabiduría ancestral, que sus nietos los escuchaban y los consideraron merecedores de ser los protagonistas del día.
Es la primera vez que tenemos comentarios de abuelos en el blog, dejo uno de ellos:


Vicente (el abuelo de Beatriz) dijo...
Hola, soy el abuelito de Beatriz y aunque me haya costado un poco escribir en el ordenador de mi nieta os doy las gracias a los blogmaniacos y especialmente a Conchita y yo creo que os merecéis y más el comentario de Susana de la Sierra, así que todo esto se lo debéis a Conchita y una mujer llamada Doña Díriga Mercedes.
Son muy buen ejemplo para vosotras y mi nieta me ha hablado de ti Mercedes, bueno adiós, un saludo. 




Así que si repasáis un poco todo lo anterior, os daréis cuenta de lo difícil que es que todo esté integrado. Seguro que hay otras muchas maneras de intentarlo, yo he encontrado estas, pero seguiré buscando, porque cada curso es diferente (¡gracias a los dioses!), y los tiempos cambian que es una barbaridad, y yo estoy empeñada en que la escuela cambie también (si puede ser a un ritmo un poco más vivo).
Además, como dijo Einstein: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo", y "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad"
Esa voluntad que vamos a suponer a todos los maestros, como a los soldados el valor. Y... a todas las familias, por supuesto.